Hace poco asistí a un evento cultural organizado por una marca de apuestas en Barcelona y me llamó la atención cómo algo tan divertido y social puede cambiar la manera en que percibes la marca. Me pregunto si estas experiencias realmente ayudan a que la gente confíe más en la empresa o si solo son recuerdos agradables que se olvidan rápido. ¿Alguien más ha notado este efecto en eventos internacionales?